EntreLibros

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domingo, 23 de julio de 2017

7 de 100 " Ódor"




Me llamo Ódor,
 me gusta el agua, correr y saltar por el parque, me gusta sentir el aire en la cara cuando voy en coche y sobretodo me gusta que las personas me acaricien y me digan cosa.

Dicen que tengo cinco años, aunque no sé lo que significa. Me gusta el olor de mi calle, es mía porque es donde siempre que hay sol hago pipí ahí, la dejo bien marcada para cuando vengan los otros perros sepan que yo he estado primero, así sabrán quién manda.

No recuerdo a mamá, tampoco me acuerdo si tengo hermanos o hermanas, llegué muy pequeñito a la casa de mi familia humana. 

Soy feliz con ellos, me tratan muy bien, son mi papi y mi mami, siempre me sacan a pasear, son pacientes conmigo porque me cuesta mucho hacer caca, tengo mi pequeño ritual y no la hago en cualquier sitio, no soporto hacerla donde haya hecho pipí alguna perrita, así que busco y rebusco con mi hocico el sitio idóneo.

Soy muy sociable y siempre corro detrás de los gatos porque quiero jugar con ellos, pero no entiendo su rollo, siempre corren y al final no hacemos nada juntos.

Me gusta comer y tumbarme en el sofá mientras mis papis me acarician la cabeza o la tripa.

Hay personas que me tienen miedo, dicen que soy muy grande y que seguro que soy peligroso, pero eso no es verdad, solo soy peligroso cuando me dan un suculento hueso para comer y alguien me lo intenta quitar, ahí si, ataco sin miramientos!. Así que estén tranquilos, que nunca muerdo ni hago nada.

Sólo quiero que me acaricien, oler manos y entrepiernas para saber con quién estoy tratando y averiguar si tienen perros o gatos en sus casas.

Pero sobre todo me gustan los niños, me encantan, me parecen divertidísimos, les dejo que me tiren de las orejas y de la cola, me dan alegría, imagino que así debía sentirme con mis hermanos cuando estaba con mamá.

Soy feliz, quiero a mi familia, pero ahora estoy un poco intranquilo, hemos salido a pasear, mami no ha venido y antes de salir me ha dado millones y millones de besos y se le caían las lágrimas, he intentado lamérselas porque saben a sal pero no me ha dejado, seguía besándome y diciéndome que me quería. He salido a pasear con papi, esta vez no me ha metido prisa y me ha dado todo el tiempo que yo he querido para oler todos los arbolitos y hacer pipí en todas las esquinas. Incluso he tirado de la correa para ver si respondía, pero no, me ha dejado hacer lo que quisiera.

Hemos llegado a un parque y no había nadie, ni niños ni perros ni nada y papi se ha sentado en un banco y me ha mirado con pena, no sé por qué pero estaba a punto de llorar, me ha dicho algo del verano y que mami está esperando un bebé, que me quería con locura y que he sido su mejor amigo, todo eso mientras me acariciaba las orejas.

Me ha atado un momento en una farola y me ha dicho que ahora volvía, que iba a no sé dónde y que yo fuera valiente, que me quería y que siempre se acordaría de mí.

No sé porque me ha dicho todo eso, cuando me deja delante de la panadería y entra a comprar el pan no me dice nada de eso.

Y empiezo a estar nervioso, el sol ya se ha ido y ahora todo es más oscuro, este parque es muy solitario y no sé dónde está papi.

Pero voy a ser bueno, como a él le gusta, y me voy a quedar aquí sin ladrar, sin montar ningún escándalo.

Papí vendrá a por mí, sólo tengo que esperar.


¡Y nunca volvió!

María CreeyCrea
100 días Escribiendo
7 de 100
642 palabras.

Me he sentido fatal por Ódor, me ha dado mucha tristeza y sé que no es real. Pero si que esto pasa y más ahora en verano, así que por favor, no abandonéis a vuestras mascotas, de verdad que ellos nunca lo harían.

¡Un perro no es un juguete!