8 de 100 "Ordenado mi Caos"

* ENCUENTRO 



Los límites me hacen bien.

Necesito rutinas y límites en mi vida, siempre ha sido así, es como si necesitara pautarme la vida para no desbocarme, para no perderme en la inmensidad de todo, para no perderme.

Sé que no todo el mundo funciona como yo y quizás pensaréis que es triste tener que limitarme y sinceramente no es así, me tranquiliza y fluyo.

Obvio que tengo mis épocas de descontrol, donde vivo libre sin muchas preocupaciones ni obligaciones (sólo las estrictas de los estudios) y aunque me gusta la sensación de hacer lo que me da la gana, no es así, me turbia, me pesa las consecuencias que deja el huracán después.

A cuanto límites y pautas me refiero en mi hogar, a la comida, a las pastillas que me da mamá, y a mis relaciones sexuales. Necesito orden, control, normas para sentirme segura.

Y es por eso que empiezo hoy lunes (¡Benditos Lunes!) para ordenar mi Caos, porque mientras ordenado lo material de alguna forma ordeno mi mente y me ayuda. Además ordeno el Caos de Mamá que hace tiempo que se ha dejado llevar por unos pensamientos deprimentes y no veo que salga a flote.

Mamá es una mujer peculiar, siempre ha tenido una expresión asustadiza, temiendo vivir fuera de casa, siempre con miedo mirando a todos lados como si alguien la persiguiera. Nunca he entendido esa actitud.

Pero tiene días buenos, ella también se desborda y comete excesos y se siente bien (lo aprendí de ella) cuando pone la música fuerte y se pone a bailar por el salón desnuda, riendo y saltando, sé que su amigo Jack Daniel's está cerca y que se ha fumado un par de cigarros de la risa (como dice ella). Y cuando me ve que la observo, sonriendo viene a mi, me coge de las manos y me hace bailar como una loca.

De pequeña me gustaba bailar con ella.
Ahora me inquieta porqué sé lo que viene después, porqué a veces creo que no soy lo suficientemente fuerte para abrazarla y reconstruir un mundo que se hace añicos.

Por eso el orden, los límites, los frenos nos ayudan a ambas.

Sé que esto no es la vida real, no sé cómo viven los demás, pero por mi salud mental debo sentirme segura.

Y con una madre descontrolada la que tiene que facilitar el camino soy yo.

Así que, aquí estoy, observando el desastre de casa, observando a mi madre llorando en el pasillo, no sé si ha tenido un mal viaje o es que simplemente la tristeza la invadido. Y observo mi reflejo en el espejo, aparentemente soy tan distinta a ella que me asusta, pero por dentro somos iguales.

Un par de locas de remates a las que nadie jamás va a querer, nadie me querrá nunca como mamá.

Ni con todos los hombres y mujeres que me acueste y pase una buena noche, nunca nadie me amará como lo hace ella.

Ya se ha encargado durante mi vida a repetírmelo, y ya lo tengo grabado a fuego.

Sofía. -Para saber más de ella Aquí-


María CreeyCrea
100 días Escribiendo
8 de 100
511 palabras